Mafalda seguramente nunca soñó que su clamor un día sería escuchado: el mundo se paró. Pero menos aún imaginó que en este tren de la vida por el que viajamos, al observar por las ventanillas el mundo parado…, nadie se quiere bajar.

O acaso no extrañamos las corridas al trabajo, a la escuela, a esa cita que llegamos tarde…

Y eso tiene explicación: La vida es movimiento, es relación, es compartir con el otro. No quiero bajarme en un mundo que no puedo recorrer, en el que no puedo abrazar, en el que no puedo estrechar la mano, en el que no puedo compartir tiempo con mis seres queridos que no viven bajo el mismo techo, en el que ni siquiera puedo ir a la iglesia a agradecerle al Creador…

La Pandemia existe, es real y peligrosa, pero la vida sin libertad duele. Quizá sea ese el precio que hoy pagamos todos por el egoísmo de muchos, o quizá ese sea el plan de quienes nos quieren subyugar, si aún más…

Ojalá esto pase pronto…, y desde el cielo nos regalen una nueva oportunidad; una coma para volver a escribir nuestra historia, para volver a soñar con ese mundo en el que puedo correr libremente, en el que puedo abrazar y dar gracias al Dador de la vida, de quien nunca debimos apartarnos.

Que el mundo se ponga en movimiento!! aunque después ya no me pueda bajar!!

Hernán López

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